
Como decía en la primera parte de esta prueba, la vertiente macro de este objetivo ha sido una auténtica sorpresa. Junto con el aro de extensión EX-25 llega a un poder de aumento de X 0.5, equivalente a 1:1 en 35 mm. ¡Y el autofoco funciona! Casi no me lo podía creer, el enfoque era utilizable, rápido y preciso. Eso sí, dentro de la gama de distancia que abarca. Es importante este punto, ya que en la focal de 200 mm, la distancia al objeto va de 180 a 55 cm, y el autofoco funciona perfectamente en ese tramo. Pero vayamos poco a poco. Como siempre, nuestro amigo Pinocho nos ayudará en esta prueba:
Esta es la distancia mayor a la que trabaja el objetivo, 1.80 metros. No está nada mal la ampliación para esa distancia.
Y esta es la distancia mínima al objeto, sin variar la distancia focal de 200 mm. El rango de distancias es ideal para salir al campo, sin saber lo que nos encontraremos. Teóricamente, en los zooms la distancia focal larga es la mas crítica en cuanto a resolución y nitidez. En este caso, hay calidad de sobras. Clicando encima de la foto la veréis en tamaño grande. Si cambiamos a la distancia focal corta, 50 mm, para un mayor aumento, nos acercamos hasta 5 cm del objeto y encontramos lo siguiente:
Aquí el aumento es comparable al de cualquier objetivo macro, y la luminosidad de 2.8 permite unos desenfoques muy bellos (ya sabéis, debido al diafragma de 9 palas, todo un lujo). El punto enfocado es el ojo de pinocho. Si subimos el diafragma a valores medios, el objetivo muestra su potencial en calidad:
Fantástico. Si subimos el diafragma a F:22, aumenta un poco la profundidad de campo, sin perder calidad apreciablemente:
Para un objetivo que no ha sido diseñado para esta función, el comportamiento es de primera línea, y me ha acabado pareciendo que no es por casualidad. Seguro que en Olympus tuvieron en cuenta esta faceta para su diseño.
¿Es práctico salir al campo con este objetivo? Rotundamente, sí. Pero he acabado utilizándolo junto con el EX-25 y el flash externo, un Metz AF 44 O con difusor. El método de trabajo era poner el modo S (prioridad a velocidad) y elegir 500 o mejor 1/640 seg. También funciona bien la cámara en modo M, y elegir una velocidad de 500 o 640 y un diafragma alrededor de 10. Incluso es fantástico poner en este modo anterior, el flash en modo manual sincronizado a velocidad rápida, de manera que da toda su potencia en cada disparo. Haciéndolo de cualquiera de estas maneras, sólo nos hemos de preocupar de enfocar, encuadrar y disparar. El porcentaje de tomas buenas (bien iluminadas y enfocadas) era altísimo, y hacía todo este sistema altamente fiable y con calidad de sobras. Veamos unos cuantos ejemplos:


La conclusión final no podía ser mas favorable. Este objetivo es un lobo con piel de cordero, discreto y efectivo, no pesado, luminoso. La mejor definición sería: fiable y versátil. Creo que el precio, alrededor de 1000 €, no es alto para lo que ofrece. Si hubiera de ponerle algún pero sería que me hubiera gustado que el diafragma cerrara hasta F-32. Me duele reconocerlo, pero con zooms así uno no se acuerda de los objetivos fijos. En fin, ha sido todo un placer.